El difícil trabajo de dar la cara (Miércoles)

No es algo nuevo: desde su llegada al equipo, Jorge Vergara siempre ha procurado tener a alguien que dé la cara. Necesita un directivo que salga a dar explicaciones en tiempos difíciles, porque es a él, por lo general, a quien culpará y probablemente despedirá (así ha sido en el pasado) en el momento en que las cosas no marchen como todos esperan.

En la época reciente, correspondía a José Luis Higuera ser ese portavoz encargado de aparecer ante la opinión pública para recibir algunos elogios y el total de los reclamos. Pero él no estuvo dispuesto a cargar con ese riesgo permanente y ya sabido que implica ser el que absorba los golpes que por ley deberían corresponder a Vergara.

Por eso, llevó a alguien con muchas ganas de trabajar y dispuesto a sentarse en esa silla de pólvora que a otros, en el pasado, ya los ha hecho explotar. Francisco Gabriel de Anda es quien ahora carga esa nada sencilla labor de dar la cara en las buenas y, sobre todo, en las malas. Su primera tarea complicada: intentar calmar las aguas ante las versiones de que Rodolfo Pizarro y Alan Pulido se van.

Así, ha tenido que salir ante la opinión pública en una conferencia de prensa donde la tranquilidad de millones de aficionados era el principal objetivo. Entonces, aseguró que Pulido no sale del equipo y que Pizarro tiene muchas ofertas, pero “por el momento” es jugador de Chivas. ¿Qué gana si convence a los seguidores con eso? Tiempo. ¿Para qué? Para buscar una solución.

Y es que la directiva sabe que si cualquiera de ellos es vendido a un equipo de México, los seguidores no perdonarán. A nadie le importará que Jorge Vergara atraviese por una “consolidación financiera”, como la definió Francisco Gabriel de Anda, que traducido a términos comunes no significa más que una crisis económica. La molestia de la afición será inevitable si alguno sale del equipo. Y ante la duda, lo mejor es ganar tiempo.

Ha sido Paco Gabriel el encargado de ponerle el pecho a las balas. Pero así como al inicio de su conferencia aseguró que no se van, poco a poco fue abriendo la puerta: primero, reconoció que a Pizarro no se le pueden cerrar las puertas si quiere emigrar a Europa, que además sería la solución ideal, porque si se va al extranjero nadie reclamaría.

Después, admitió que en el propio mercado nacional, si llega un equipo que pone sobre la mesa una cantidad que convenga a todos y que en cuestión de sueldo para el jugador, resulte imposible de igualar, no quedaría de otra más que aceptar y negociar. Preguntó y se respondió a sí mismo: “¿Qué pasará el día de mañana? Hay que esperar porque depende de muchas circunstancias”.

Entonces, quedaron en el aire las mismas dudas. Nadie puede asegurar en este momento, de forma tajante, que Alan Pulido y Rodolfo Pizarro portarán la camiseta de Chivas el próximo semestre. Lo dicho: no es nada sencilla esa labor. Le toca a Francisco Gabriel de Anda el difícil trabajo de dar la cara. Y ojalá que no termine como la mayoría de sus antecesores porque en la misma conferencia dijo algo digno de aplauso: “No quiero ser recordado como un directivo que vino a robar”. Eso, para un servidor, tiene muchísimo valor.