Viernes, noviembre 17

Un hombre que realiza un gran trabajo, aunque los reflectores no lo apunten

No tiene los reflectores de Matías Almeyda. Lejos está. Es la verdad. Pero su trabajo es sumamente destacado. Digno de todo el reconocimiento que a lo largo de la temporada se le ha negado. Luis Fernando Camacho ha logrado algo que pocos creían posible: hacer de Chivas un equipo finalista en la histórica primera temporada de la Liga MX Femenil.

Su labor parece silenciosa. Normalmente alejado del aparador donde están las figuras que más aplausos reciben. Pero gran parte del éxito de este equipo se debe al pastor que ha sabido guiar a su Rebaño. Hoy tiene al Guadalajara a dos partidos de la gloria y eso es producto del constante trabajo de los últimos meses. Dentro y fuera de la cancha, encontró el camino adecuado para llevar a sus dirigidas.

Lo primero fue aceptar el reto. Luis Fernando Camacho había dirigido únicamente equipos varoniles. Y tomar un equipo de mujeres requirió un importante proceso de adaptación. En muchos sentidos. Detalles como entender los tiempos de un vestidor, pues no es igual que estar entre hombres, fueron básicos en el arranque de este proyecto.

Después, cosas que muchos creerían mínimas, pero que eran importantes para la conjunción paulatina de este grupo. Por ejemplo, hacerle entender a cada jugadora el sentido de una llamada de atención, que sirve más como orientación para mejorar que como un simple regaño. Incluso ha sabido llevar detalles que parecerían insignificantes, como elegir una película apta para todas durante un viaje en camión, pues en el plantel tiene jugadoras de 15 años.

Una de las cosas más importantes que debió hacer fuera del campo es meter en la cabeza de sus dirigidas el significado de Chivas. Camacho usó esa camiseta. Carlos Salcido es su amigo y lo invitó a dar una plática durante la temporada. Él mismo habló constantemente con las chicas. Las hizo ver que no es un escudo cualquiera. Que su grandeza exige profesionalismo y entrega. Cuando lo comprendieron todas, el equipo mejoró.

Dentro de la cancha conoció rápido las cualidades de su plantel. Entendió las virtudes y defectos de cada una de sus jugadoras. Por eso, exhibió una enorme capacidad para tener variantes sobre el césped. Se nota en varios ejemplos. Miriam García es defensa central y jugó casi toda la temporada como contención, con excelentes resultados. Daniela Pulido comenzó como central y ahora es una confiable lateral derecha. Andrea Sánchez jugó como lateral izquierda, volante, extremo por ese mismo lado, en Semifinales fue incluso contención y en cada posición rindió.

Y como esos, varios ejemplos más que hablan de su profundo conocimiento del plantel. Además, entregó confianza plena a Tania Morales, la capitana, para que fuera su “técnico en el campo”. Su Rafael Márquez, dice él mismo, por cumplir ese tipo de labor dentro del terreno de juego. Ha sabido manejar al grupo. Las ha guiado para que no se pierdan en la incipiente fama. Y les ha dado libertad de ser ellas mismas. De expresarse tal como son, para así armonizar el vestidor de forma que pocas veces se ve en un equipo de futbol.

Es imposible saber si Luis Fernando Camacho será dentro de una semana el primer técnico campeón de la Liga MX Femenil. Pero de algo no hay duda: merece total reconocimiento el pastor del Rebaño Sagrado

Fuente: César Huerta
Edición video: Leonel Anaya