Domingo, julio 22

Chivas perdió su primer partido del torneo Apertura 2018, de eso nos habla César Huerta

No será fácil para el Rebaño Sagrado. Eso está más que claro. Lo que Matías Almeyda hizo en dos años y ocho meses al frente de Chivas difícilmente será igualado. Por eso, desde que se anunció su salida del equipo, se supo que el próximo entrenador del equipo tendría que ser un valiente. Alguien decidido a enfrentar el reto de vivir a la sombra del técnico más exitoso con el club en los últimos 40 años.

El paraguayo José Saturnino Cardozo fue el elegido y desde su presentación, el sábado pasado, comenzaron las complicaciones. El Guadalajara es un equipo de claroscuros: algunas cosas en la cancha ofrecen luz de esperanza, pero otras son tan oscuras que quisieran olvidarse por completo.

De entrada, el complica el panorama el hecho de haber debutado con una derrota. La presión de un mal resultado siempre estorba cuando el proyecto es nuevo. Cardozo se encuentra todavía en la etapa de explicar con claridad su idea futbolística y, sobre todo, de convencer a sus jugadores de unirse a su proyecto, dejando atrás lo vivido con el argentino Almeyda.

El descalabro ante Tijuana (2-1) podría ser previsible en la mente de muchos, pues se trata de una cancha en la que el Rebaño Sagrado ha ganado una sola vez. Por lo general, pierde ahí y a veces por goleada. Pero la forma siembra muchas dudas. Vale la pena aclarar: en líneas generales el equipo se ha visto bien, peor por formas me refiero a la manera en que se han recibido los goles.

Porque si a un equipo le meten dos tantos casi idénticos a balón parado eso solo habla de que falta trabajo táctico. En gran medida, se puede deber a que el entrenador no ha tenido tiempo suficiente para pulir ese tipo de detalles. Incluso, también podría verse obligado a modificar algunas cosas, porque está claro que la cobertura hombre a hombre se le complica a la defensa rojiblanca. Quizá por zona o marca mixta sea la solución. Labor de Cardozo corregir eso.

Aunque también el equipo tiene puntos positivos que tienen que ver con el entrenador y que son diferentes respecto al “Pelado” Almeyda. Por ejemplo, este Guadalajara es más vertical: apenas recupera la pelota, trata de llegar al marco contrario en la menor cantidad de toques posibles. Si puede hacerlo en dos o tres, mucho mejor. Es es parte del sello de Cardozo.

Además, Chivas es ahora un equipo que intenta terminar las jugadas. De preferencia con un remate a puerta, pero si es con un tiro desviado, igual se intenta. Porque cuando un ataque no se culmina, siempre existía en el Rebaño Sagrado la posibilidad de ser víctima del contragolpe.Eso le pasó muchísimo en la etapa anterior y Cardozo quiere algo distinto.

Con el tiempo se verá para qué le alcanza a este Guadalajara. Pero por lo pronto, hay mucho que trabajar. Queda claro, apenas después del primer partido del Clausura 2018, que la era post Almeyda será difícil.

Fuente: César Huerta
Edición video: Luis Manuel Everardo