Martes, abril 10

 

El defensa central de Chivas, Jair Pereira, fue el primero en insinuar la situación. Luego de enterarse que había sido castigado por la Concacaf, aseguró que los dirigentes esta vez no querían que un club mexicano ganara la Liga de Campeones, como ha pasado en los últimos años.

Que ahora preferían un equipo de la MLS en el próximo Mundial de Clubes. La teoría de la conspiración proponía una confabulación a nivel directivo para perjudicar los intereses del club rojiblanco y así favorecer a miembros de la MLS.

De las últimas 16 ediciones del torneo regional, clubes mexicanos ganaron 14 y las otros dos fueron de Costa Rica. La última vez que un cuadro de Estados Unidos se proclamó campeón fue en el año 2000: Galaxy de Los Ángeles.

Dicha teoría fue sutilmente respaldada por el técnico de Chivas, Matías Almeyda. Este lunes, ya en Nueva York, un día antes de enfrentar a los Red Bulls en el partido de vuelta de las Semifinales, el argentino agregó otro ingrediente.

Afirmó que hay quienes pueden sentirse incómodos de ver que un equipo con solo mexicanos llega hasta la serie por el título de la Concacaf. ¿De verdad hay gente conspirando en contra del Guadalajara o de los clubes mexicanos? Como periodista, sería imposible afirmarlo.

Para acusar, hay que probar. Mientras no existan fundamentos sólidos para asegurarlo, entonces no puede pasar del terreno de la suposición. Y francamente, resulta también complicado creer en un plan fríamente calculado para perjudicar a tal o cual equipo.

Pero hay una cosas que sí pueden señalarse sin problema alguno. Supongamos por un momento que la teoría fuera verdad. Que en realidad existiera una meticulosa conspiración para hacer que un equipo de la MLS (Nueva York o Toronto FC) se proclamara campeón de la Concacaf para asistir al Mundial de Clubes.

Y que por eso las decisiones sobre la mesa perjudican y perjudicarán siempre que sea posible a los mexicanos. Asumamos que compramos todos esa idea (al fin, sólo es una suposición). Si todo eso fuera cierto, Chivas no tendría ni por qué preocuparse de eso.

No porque no le afecte. Sino porque es un club grande. El más grande de este país, le guste a quien le guste. Y un equipo de esas dimensiones no conoce los pretextos. Así de sencillo. Su grandeza debe estar por encima de eso. Un equipo grande debe ser siempre capaz de imponerse al rival, al árbitro, al clima, a la altura, a la contaminación y hasta a la Concacaf.

Simplemente las excusas no son admisibles. Tampoco del otro lado de la llave. Porque ahí está América, el otro grande de la Liga MX. Ninguno de los dos necesita de pretextos. Si la teoría de la conspiración fuera realidad, qué importa. Guadalajara debe poder con eso y más: por eso se llama grande.

Fuente: César Huerta
Edición video: Daniel Roman