Viernes, noviembre 10

El propio Matías Almeyda se encargó de apagar los rumores. “Amo a Chivas y tengo mucho por delante. Muchos quieren mi silla, pero me van a tener que echar. Yo estoy firme”, dijo el técnico argentino. Así, calmó por completo la tormenta que amenazaba con caer sobre Verde Valle. Desestimó ofertas que tiene en el extranjero. Y ratificó su compromiso para seguir al frente del Rebaño Sagrado.

Después de una campaña tan mala como la actual, ¿por qué seguir adelante? Es algo que muchos se preguntan. Bueno, en realidad existen buenas razones para no abandonar el proyecto. Basta con conocer un poco al técnico del Guadalajara para comprender la continuidad de un trabajo que ya ha metido a la vitrina cuatro trofeos en dos años.

La primera y más importante: Matías Almeyda es un hombre de palabra. Más allá de que todavía tenga años de contrato por delante, el “Pelado” es un tipo que tiene alto respeto por el compromiso que adquiere. Esto no tiene que ver con una firma, sino con la promesa hecha de llevar el proyecto a buen puerto.

En muy distintas circunstancias, el técnico argentino ha demostrado ser una persona de palabra. Esta no podía ser la excepción. Y solo algo “muy raro” podría alejarlo del club. O que en definitiva alguien más tome la decisión de sacarlo de la ecuación llamada Guadalajara.

Después, está el sentimiento de revancha. Almeyda se define a sí mismo como un “enfermo del triunfo”. Su hambre de éxito parece insaciable. Si gana una Copa, va por la Liga; si gana una Liga, va por la Concacaf… siempre fija su mente en la siguiente meta. No se estanca. La sed de gloria es una virtud.

Y a una persona con esas características, el fracaso le pega duramente en el orgullo. El entrenador rojiblanco sabe que el actual semestre merece guardarse en el baúl del olvido. De él sacará algunas importantes conclusiones, que le servirán para evitar un papelón como el del Apertura 2017. Pero en la sangre corre seguramente ese deseo de demostrar que lo ganado anteriormente no es casualidad. La revancha le espera. Y tiene que ser con Chivas.

A eso se le suma la oportunidad de brillo internacional. Al “Pelado” le dolió quizá más que nadie en el Guadalajara el quedar fuera de la Copa Libertadores. Se había ganado el derecho en la cancha. Le ilusionaba grandemente llevar a su Rebaño Sagrado a canchas de Sudamérica para mostrar su evolución como entrenador. Pero los clubes mexicanos no participan más en el certamen continental.

Ahora, tiene una nueva oportunidad internacional. La ilusión renace. La Liga de Campeones de Concacaf es el escaparate mostrar su futbol en otras latitudes durante 2018. Y es, sobre todo, la posibilidad de llevar a Chivas a un Mundial de Clubes. Eso es algo que la institución nunca ha conseguido. El tipo de retos que alimenta su hambre de triunfo.

Por último, las pláticas con Jorge Vergara y José Luis Higuera. El técnico luce más tranquilo después de hablar con la directiva. Al parecer, hay luz verde para lo que pretende: al menos dos refuerzos de cara a la próxima campaña. Con plantel completo, redondeado con algunas incorporaciones, Matías Almeyda confía en volver al protagonismo. Y millones de aficionados respiran tranquilos al saber que el Pelado sigue el frente de Chivas.

Fuente: César Huerta
Edición video: Daniel Roman