Video: La desesperación es mala consejera… (Martes)

La desesperación es mala compañía, porque casi siempre nos aconseja tomar decisiones equivocadas. Ocurre en la vida misma y el futbol, por supuesto, no está exento. El Guadalajara de Matías Almeyda, por ejemplo, ha sido víctima de eso a lo largo de las últimas semanas. Una crisis de resultados nubla el juicio de muchos de sus protagonistas.

Dentro del campo es evidente. Y ejemplos hay varios que pueden analizarse con más detalle. El primero de ellos: Alan Pulido. Tan solo el sábado pasado, por citar un encuentro, fue colocado como el 9 que es. Referente de punta, con obligación de pesar en la zona más peligrosa del campo. Jugando esa posición, su peso debería sentirse (al menos esa es la intención) en el área.

¿Pero qué pasa con él? Resulta que la pelota no le llega mucho. El juego no pasa por sus pies. No encuentra espacios en esa congestionada zona donde es bien custodiado y el juicio nublado no le permite visualizar huecos. La consecuencia de todo ello: desesperación. Mala consejera. Entonces, decide equivocadamente.

Opta por desobedecer la orden táctica. Se bota atrás. Esa bola que no llega a sus pies por intermedio del juego, la busca con esfuerzo físico. Esfuerzo digno de aplauso… si fuera el acompañante del centro delantero y no el mismísimo centro delantero. Cuando abandona la referencia de punta, deja el hueco. Y si, en el mejor de los casos, de verdad recupera el esférico, ya no hay a quién cederlo en el área. Así, el sacrificio sirve de poco. O nada.

Otro ejemplo: Rodolfo Pizarro. Quizá juzgarlo de lejos sea injusto, porque al final la respuesta la sabe únicamente él. Pero desde fuera, da la impresión de que su desesperación tiene que ver con desconfianza al momento que atraviesan sus compañeros. El cerebro del equipo es el que, casi siempre, parece tener las ideas más claras.

Sin embargo, ocurre que cuando cede la pelota, los demás no juegan a su ritmo. Parece que están en líneas distintas. No responden al mismo lenguaje futbolístico. ¿Qué sucede entonces? Desesperación. Mala consejera. Que lleva a una decisión equivocada: abusar de tener la redonda. Uno, dos o tres tiempos de más. Y entonces, se desperdicia la oportunidad.

El último ejemplo puede apreciarse en la misma banca. El propio Matías Almeyda también ha sido víctima de los malos consejos que ocasiona la desesperación. Cuando el equipo simplemente no encuentra el arco, decide arriesgar al todo o nada. Es verdad que un equipo grande debe siempre jugar al frente, pero cuando se pierde el principio de orden, difícilmente la recompensa será buena, por más que se ataque.

Así, es capaz de dejar al equipo sin laterales naturales, para poner volantes en esos puestos, con la idea de que su capacidad ofensiva ayude a abrir el juego, pero sin tomar en cuenta que arrancando de tan lejos, para cuando llegan a zona peligrosa, el fondo físico es poco. Igual pasa con la contención: para tirar al equipo al frente renuncia a tener un hombre de oficio en esa posición.

Los resultados llegan y la presión se ve cada vez más cercana al equipo. Tremendo error. Al Guadalajara le urge salir del mal momento. Es cierto. Pero antes que eso, le urge serenidad para tomar decisiones acertadas. No puede dejarse llevar por la desesperación, pues demostrado está: es mala consejera.