Miércoles, marzo 14

Ha llegado el día para el Rebaño Sagrado. Se juega el pase a las Semifinales de la Liga de Campeones de la Concacaf. Comenzará la vuelta frente a Seattle Sounders con desventaja de 0-1. Y por eso, la remontada no será sencilla pues un gol de visitante puede aniquilar de golpe el sueño de ganar el torneo para ir al Mundial de Clubes.

En términos prácticos, ese es el panorama de Chivas. Se juega eso: el seguir con vida en un torneo que no gana desde la época del Campeonísimo y mantener así vigente la ilusión de viajar al certamen entre monarcas regionales que cada año organiza la FIFA. Así de simple.

Pero fuera del campo también hay mucho en disputa. Desde la banca, ¿qué se juega Matías Almeyda? Mucho más que el sortear una ronda para seguir adelante. Se juega la tranquilidad, estabilidad y probablemente continuidad en el puesto que ocupa desde hace más de dos años y medio. El argentino también expone mucho en el partido frente a Seattle.

Hasta hace algún tiempo, parecía impensable la posibilidad de que el sudamericano pudiera dejar la dirección técnica del Guadalajara. Gozaba de confianza absoluta por parte del dueño del equipo. Y por eso, se le entregó un poder casi total de todo lo que deportivamente ocurriera en la institución. Tenía control de prácticamente todo: no sólo el primer equipo, sino también las áreas de psicología, nutrición y medicina.

Pero hoy, diera la impresión de que la confianza ya no es la misma. Es conocido que su relación con José Luis Higuera no es precisamente la mejor. Y ahora, hay decisiones del propio Jorge Vergara que invitan a pensar que las cosas ya no son como antes. De entrada, todo el poder que Almeyda llegó a tener, ha disminuido.

De todas las responsabilidades que llegó a cargar y que en su momento fueron desgastantes, según reconoció él mismo este martes, hoy solo le queda el primer equipo. De todo lo demás, será Francisco Gabriel de Anda, nuevo director deportivo, quien se encargue. Higuera y Vergara le pusieron al técnico un jefe, en lugar de contratarle un ayudante, como originalmente había solicitado.

Cuando Jorge Vergara pone un jefe intermedio que nadie esperaba, la historia nos dice que siempre ocurre algo. ¿Qué pasaría si Chivas queda fuera de la Liga de Campeones de la Concacaf? Las voces que de por sí ya piden la salida de Matías Almeyda seguramente retumbarían con mayor fuerza. Y el dueño vería frustrado su sueño de internacionalización.

¿Y qué tal que en un arranque provocado por la frustración, decidiera escuchar esas voces que piden la salida del argentino? Hace unos meses era impensable. Hoy, ¿alguien de verdad podría sorprenderse si les hace caso? De hecho, tiene el terreno preparado. Ni siquiera tendría que ser él quien ejecute una decisión como esa que seguramente resultaría impopular. Tampoco José Luis Higuera, pues se vería mal que sea él, de no muy buena relación con el técnico, quien lo despidiera. Para eso está ahora la figura de director deportivo, ¿no?

Pero al final, todo es mera suposición. Lo cierto es que Matías Almeyda se juega más que el pase a Semifinales. Para evitar esa clase de malos pensamientos, es mejor que Chivas gane, que avance y que el barco llegue a buen puerto. Así, nadie tendría que cuestionar la tranquilidad, estabilidad y continuidad del “Pelado”. Porque su llegada es lo mejor que le ha pasado al club en muchísimos años.

Edición video: Jorge C.
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